martes, agosto 22, 2006

Discos Indispensables I

Seguramente cada uno elabora una lista personal de aquellos discos que necesariamente tienen que estar en la colección. Sin importar el grado de admiración o fanatismo por una banda siempre existen placas que por si solas su presencia en la torre de los Cds, cajón de los caset o guarida de los vinilos se convierte en un deber. Incluso si vamos más lejos, ni siquiera es importante si es original, grabado, conseguido, de cuneta o ese que nunca le devolviste a alguna chica con la cual la ruptura no fue de las mejores ¡que importa como! ¡lo tengo y eso basta!

En mi caso existen todas esas alternativas y curiosamente dentro de esas placas favoritas, indispensables, la mayoría no son originales y es una deuda que debo pagar a mi mismo cuanto antes. En esta seguidilla de artículos denominada Discos Indispensables voy a comentar aquellos trabajos de bandas disímiles tanto en épocas como en historia, diferentes en mi admiración por sus carreras y por el discurso de principios que cada una profesa, sin embargo el punto principal es la obra en particular, el disco en cuestión, el álbum que es escuchado una y otra vez que invariablemente evoca sensaciones de profundo agrado y satisfacción a cuanto sentido se estimule con sus melodías.

Pensado cronológicamente, el primer trabajo es de Pink Floyd y se llama Dark Side of the Moon, editado el 24 de Marzo de 1973, un año en que el mundo se nutrió de muchos sucesos socio políticos en diferentes latitudes y que por otra parte vio nacer esta obra que hasta el día de hoy es referente para cualquier músico.

Perturbadoras risas masculinas y lamentos femeninos dan comienzo a Speak to me, un pequeño corte que entrelaza las primeras emociones para dar paso a melodías suaves, bellas, listas para el despegue hacia un viaje sin final, sin destino, al extraño mundo de Pink Floyd. Un periplo que alcanza la velocidad crucero en Breathe in the Air, pasaje en el cual la calma se confunde con la atmósfera de una loca carrera sintetizada en On the Run. Momento inédito en el modo de uso de sintetizadores, una clara búsqueda de nuevas dimensiones musicales.
Los temas Time y The Great Gig in the Sky ponen el climax a la primera parte del disco. El gran espectáculo en el cielo marcado por el sólo de la corista Clare Torry, apoyada en los "backing vocals" por Doris Troy, Leslie Duncan, Liza Strike y Barry St Jhon. Hasta hoy marcan territorio como dueñas y señoras en el arte de emocionar al público con sendos solos vocales, irrepetibles y únicos. Un salto a la majestuosidad lírica.

La segunda parte de la placa comienza con la sobre explotada y archiconocida Money que a pesar del manoseo sufrido por años no ha desgastado la solidez del Saxo de Dick Parry acompañado por una magistral base de bajo y batería. La actuación de Nick Mason en la percusión se repite en todo el tema alcanzando su plenitud en medio del soleo de Gilmour, produciendo en ese instante la diferencia entre Floyd y las dem
ás bandas del planeta, quiebre representado desde mi visión, en la siguiente pista titulada US and Them - nosotros y ellos - donde el trío saxo - guitarra - teclados nos sobrecogen con una sinfonía de suavidad acentuada por la limpia voz de Waters, llenando el aire de emociones tales de erizar la piel del más duro de los rockeros. Un largo tema que en ocasiones nos lleva al relajo de los sentidos para explotar en sonidos envasados iniciando la carretera musical de colores propios en Any Colour you Like, dirigido por una combinación de sonidos sintetizados, procesados por máquinas floydianas, de esas que no hacen más que seguir el viaje único y personal sin temor a verse eclipsado siquiera por algún daño cerebral.

En resumen, un disco que marca un antes y después en Pink Floyd, un primer desmarque a la influencia de Syd Barret para abrir las puertas al toque Waters - Gilmour. Una placa irrepetible en la historia del rock, el paso perfecto desde la locura incontenida de la sicodelia hacia la maestría y reposo de lo sinfónico y progresivo. Un disco para disfrutarlo frente al mar, mirando olas, cerveza en mano y con el cerebro totalmente estimulado. De otra mandera no podríamos creer que fue hecho hace 33 años ni entender porque ha vendido 35 millones de copias desde aquel lejano marzo del 73.

Ficha:

  • David Gilmour: Guitarra, voz y VCS3.
  • Nick Manson: Percusión y efectos de grabación.
  • Richard Wright: Teclados, voz, VCS3.
  • Rogers Waters: Bajo, guitarras, voz y VCS3
  • Producido por Pink Floyd. Grabado en los estudios Abbey Roads, Londres. Inglaterra, entre junio de 1972 y enero de 1973.

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4 comentarios:

Katherin dijo...

Woafff ^^

Excelente su analisis a uno de los mejores discos de todos los tiempos de los maestros de Pink Floyd...

Te recomendaria tb hacer el de Metallica el "Master of ..." fiusss otro de mis discos favoritos... ^^

salu2 nachin

\m/

Ignacio Paz dijo...

Viene uno de Metallica pronto, pero no es ese.

Helter Skelter dijo...

Te doy un dato, en este disco hay dos canciones "especiales" una dela letra normalmente y otra con la letra al revés, me lo dijeron 2 personas diferentes, voy asegurarme que canciones eran y posteo nuevamente.

El primo dijo...

realmente wena la visiòn, y comparto plenamente a lo referido. De hecho, jamás olvidaré las emociones que me producen esos coros uffff realmente te transportan a otra dimensiòn, la conjugaciòn perfecta, el equilibrio entre el hombre y la máquina (instrumental) excelente!!!!!