martes, diciembre 05, 2006

LO MEJOR DEL 2006 (PARTE 1)

Trivium: “The Crusade”
Autor del artículo: Zorlac

Al tratar de hacer un recuento medianamente objetivo de lo que nos dejó el 2006, en términos musicales, mi inconciente me traiciona y sólo atino a pronunciar un nombre: “The Crusade” de Trivium.

Sí, porque la banda de Florida nos demostró que el viejo y querido thrash estaba más vivo que nunca, que aunque estemos viviendo en pleno siglo XXI podemos volver a esos años gloriosos del “metal old school”. Y ojo, que no se trata de un revival trasnochado ni un tributo a viejas glorias pasadas (a lo Creedence Clearwater Revisited o The Doors). Nada de eso; la banda de Matt Heafy, Corey Belieau, Travis Smith y Paolo Gregoletto nos demuestra que pueden hacer un disco “a la ‘80s”, pero que suena moderno y sólido.

Esta obra maestra parte con un tándem espectacular: “Ignition” y “Detonation”, suenan thrasheras, agresivas, con una vocalización a medio camino entre James Hetfield y Chuck Billy. El doble bombo no para de machacar tu cabeza, en dos composiciones que parecen haber sido ensayadas 365 veces en un año antes de entrar a estudio.

“Entrance of the Conflagration” destaca por la armonía vocal trabajada por ambos guitarristas, y no hace más que pavimentar el camino para el siguiente golpe en pleno rostro: “Anthem (We are the Fire)”, en donde se dan el lujo de coquetear con sonidos más heavy clásicos, tipo Sid Row o Judas Priest. Sin duda, tal como lo señala su título, será uno de los himnos de esta década. No exagero al decir que me provocó la misma sensación que escuchar por primera vez el “Breaking the law” allá por mediados de los ’80.

“And sandness will sear” nos muestra una veta más oscura y pausada, quizás recordando al Paradise Lost del Draconian Times. El thrash vuelve como guía inspiradora en las excelentes “Becoming the dragon” (con una lírica bastante pobre, digámoslo) y “To the rats”.

Como broche de oro, el disco termina con “The Crusade”, un instrumental de más de 8 minutos de duración, en donde estos pendejos de Orlando nos demuestran que, a pesar de su corta edad, (el mayor no supera los 21 años), no se achican al momento de componer piezas épicas ejecutadas con una técnica instrumental realmente destacable.

En fin, detallar cada corte parece casi un ejercicio inútil. Quizás su apuesta no sea muy novedosa, quizás su adoración por Metallica sea muy evidente y los persiga por siempre. Pero sólo de una cosa tengo certeza: al momento de poner play, este disco te transportará 20 años atrás y volverás a sentir la energía y la rebeldía adolescente del thrash ochentero. Y eso, para alguien que ya superó la barrera de los 30…. es francamente impagable.

Ficha Técnica
Banda: Trivium
Título: “The Crusade”
Fecha de lanzamiento: 10/10/2006
Sello: Roadrunner records
Productor: Jason Suecoff




lunes, noviembre 27, 2006

ROCK Y ROMANCE BAJO LAS SOMBRAS DEL BLUES



En el último tiempo y durante buena parte de él, me he dedicado a desempolvar aquellas viejas grabaciones de unas de las bandas de Hard Rock más calientes de la historia del género, me refiero a Whitesnake, una agrupación que si bien no es de las más populares, sin duda cuenta con una gran legión de incondicionales seguidores en todo el orbe convirtiéndola en melodías y palabras de culto.

Para los que conocen sólo aquellos discos rompe records que son el 1987 y Slip of the Tongue, trabajos de gran factura sin duda, es indispensable que sepan que existe una extensa historia detrás, que viene aproximadamente del año 1978 con placas inundadas con la pasión del blues y la suavidad del soul acercándose paso a paso al poder del rock que mostró a finales de los ochenta. En aquellas grabaciones el Sr. Coverdale se hizo acompañar de músicos de la talla de Micky Moody, John Lord, Ian Paice quien fue reemplazado por el gran Cozy Powell en 1982, entre otros. En esta época sacaron placas llenas de sexualidad, con esas letras cachondas de romances momentaneos, obsesiones y fantasías ocultas pero siempre con una insuperable dosis de amor, un ambiente conocido como ROCK AND LOVE que a estas alturas es casi un subgénero del Hard Rock patentado por David Coverdale como maestro y mentor.

Trouble, Lovehunter, Ready an' willing, Come an'get it, Saints & Sinners, Slide it in, conforman la seguidilla de discos que contienen estos temas bíblicos que hoy se plasman en un tremendo e inigualable trabajo en directo llamado Live In the Shadow of the Blues ¿un complemento del DVD Still of the Nigth? Diría que sí, pero con la diferencia que incluyeron varios temas que no están en el registro audiovisual privilegiando justamente aquella etapa blusera e introduciendo algunos cortes de los discos más conocidos que tampoco aparecen en el DVD, todo esto acompañado del aroma de los clásicos, por tanto para los amantes de la serpiente resulta ser un material de lujo que además nos acaricia con 4 temas nuevos de estudios que ponen a los Santos y Pecadores nuevamente en la cima del rocanrol.

Mención aparte merece la banda que Coverdale conformó
para esta etapa. Sin duda a equivocarme es lejos la más sólida que ha tenido y en vivo resulta una verdadera máquina. Grande fue mi sorpresa al enterarme que la alineación no era la misma del DVD y parece que Coverdale se empeña en las variaciones con sus músicos, y a diferencia de lo que vemos en la tele - cerveza en mano y disfrutando con nuestra chica - en vez de Marco Mendoza, ahora el bajo es ejecutado por Uriah Duffy que recientemente había deslizado sus dedos en Scorpions. De esta manera la serpiente blanca se arrastra por las sábanas de su rock and roll con Doug Aldrich (ex-Bad Moon Rising y Dio) y Reb Beach (ex-Winger y Dokken) en guitarras, el tremendo Tommy Aldridge en batería, Uriah Duffy en bajo y Timothy Drury en teclados. Aldrich y Beach hacen un dupla
de guitarras impresionante, músicos seguramente elegidos por su grandeza interpretativa y además por la sobriedad sobre las tablas, cosa que tanto gusta al Lovehunter para mantener su protagonismo escénico. Todos de la mano con el poderío de un bajo y batería demoledor.

Sin duda es una placa dulcemente satisfactoria para los fanáticos del romance rocanrolero de Whitesnake y para aquellos que recién lo saborean. Un paseo que acaricia 28 años de Rock and Love ilimitado con músicos de excepción, con un sonido de lujo y con el mejor frontman en vida de la historia del Hard Rock dando cuenta de aquella vieja frase que alguna vez Ac/Dc tiró al mundo "It´s a Long Way to the top if you wanna rock and Roll"... Whistesnake ya lo recorrió y llegó a la cima hace rato pero nunca se cansa de gritar al mundo HERE I GO AGAIN BABY...que esta noche te daré un poco de amor.

Live in the shadow of Blues

Disco 1:

1. Bad Boys 2. Slide It In 3. Slow An' Easy 4. Love Ain't No Stranger 5. Judgement Day 6. Is This Love 7. Blues For Mylene 8. Snake Dance 9. Crying In The Rain 10. Ain't No Love In The Heart Of The City 11. Fool For Your Loving 12. Here I Go Again 13. Still Of The Night


Disco 2:

1. Burn Stormbringer Burn 2. Give Me All Your Love Tonight 3. Walking In The Shadow Of The Blues 4. Deeper The Love 5. Ready An' Willing 6. Don't Break My Heart Again 7. Take Me With You 8. Ready To Rock 9. If You Want Me (I'll Come Running) 10. All I Want Is You 11. Dog. (estudio).

Para bajar

Live in the shadow of the blues parte 1.

Live in the shadow of the blues parte 2

4 temas nuevos en estudio

miércoles, octubre 11, 2006

VOLVIENDO A LAS CALLES POR UN POCO DE ROCANROL




Recuerdo que hace algunos años, en una calurosa tarde santiaguina y con un par de chelas heladas en un tugurio del centro, entrevisté para una revista metalera electrónica al vocalista Fredy Alexis. En ese entonces el mundillo rockero local aun se tambaleaba con su alejamiento de Inquisicion, sin embargo el no se había quedado de brazos cruzados y junto a excelentes músicos parían la primera placa de su nueva banda llamada Witchblade, golpeando la mesa con un Power Metal de buena factura. De esa forma comenzaba a abrirse paso por la carretera que ya varios conocemos muy bien lo que depara. Han pasado algunas temporadas y este 2006 lanzaron el larga duración MMVI, una placa de 12 temas llenos de heavy/rock directo, potente y con un sonido buenísimo. Una excelente producción nacional sin duda alguna.

El disco se introduce con War is Coming, un notable comienzo que me recuerda a Lord of the Ring (o conociendo a algunos integrantes de esta banda diría que Lord of the RON) para dar paso a la potente Metalizer, un corte heavy metalero muy de la vieja escuela, potente, con una batería que patea cabezas y un riff demoledor que se complementa con un segundo solo de guitarra de aquellos. Gran tema para dejar establecido que Witchblade viene con una propuesta diferente a lo que había mostrado, a mi parecer mucho mejor porque si algo falta en Chile son bandas que cultiven el Heavy Metal clásico, el de bolas, tachas y cueros, y creo que en ese aspecto sólo podría rescatar bandas como Raining, Inquisición, Battlerage y ahora Witchblade. Pero bueno, ese es análisis para otra ocasión.

Old Gods in a new cosmos, se viene sin aviso con un cautivante riff en que bajo, batería y guitarras se unen para dar vida a uno de los temas mejores logrados. La interpretación vocal es mejor que en la canción anterior y los coros tienen líneas melódicas que contrastan la agresividad de la base rítmica. Además nos regala un sólo de batería que lleva directo a un quiebre rítmico de la puta madre que sirve de base para el soleo de las guitarras que definitivamente se lucen. Temón por donde se escuche.

The Statement, es un corte de poco más de dos minutos lleno de poder, me recuerda mucho a ciertos trabajos de Megadeth tipo Rust in Piece, insisto, es un disco lleno de influencias clásicas, de la vieja y querida escuela ochentera.

A contar del quinto tema, entra en una etapa algo más tranquila, el tema Back on the Streets es la antesala a esta metamorfosis que nos pasea a través de caminos mas rocanroleros, una composición en que el baterista y las guitarras con sus solos de mil dedos se roban el protagonismo. En términos de percusión la composición está llena de detalles, adornos y un derroche de técnica que no da lugar a dudas de ningún tipo, ya podemos asegurar que estamos ante un gran disco de rocanrol. Y como tal no pude faltar aquella balada, pensada para gozar con la lola de turno y decirle palabras de amor bajo la luna y una botella de tinto al mas puro estilo coverdeliano con el único fin que todos sabemos…que nos abran las puertas del cielo. Para ello, este Cd nos regala Lone Star, una canción llena de hermosos arreglos basados en piano y violín.

El rocanroleo tiene su apogeo con On the Road, ¿hay acaso un título que refleje mejor el espíritu del rock? En la carretera, el eterno destino, aquella postal del rockero caminando por la ruta con su guitarra al hombro, lo cual se plasma con frases como “Im on the road ready to win…Side by side, racing hard whithout fear” sencillo y directo.

Luego a cabecear con Surround In Your Space para dar paso a otra balada llamada The Heat Of Our Love, tema que en rigor no me cautivó mucho, pero en ningún caso sobra en esta producción.

Manu Tara continúa la seguidilla de temas notables, con una tremenda actuación del bajo y una base bastante power metal, mención a parte merece la letra, creo que junto a On the road son las mejores trabajadas y la historia es entretenida y original. A decir verdad en materia de “pluma” no encuentro muy interesante el trabajo de la banda, quizá en ese aspecto podría criticar a una agrupación que musicalmente alcanzó una madurez notable pero que, desde mi tribuna, veo que no va de la mano con la composición lírica.

Para concluir, Hot Staff, notable tema Hard Rock, coveriado de la tremenda Donna Summer, "la idea de hacerlo fue rememorar esas canciones viejas que escuchabamos inconcientemente en la radio cuando pendejos..." contó en alguna oportunidad Vuletich, bajista de la banda. Temazo que cuenta con coros pegajosos hechos para vacilar, levantar las copas llenas de cerveza helada y espumosa gritando ¡ROCANROL HASTA LA MUERTE, MIERDA!



Witchblade es:

  • Felipe Vuletich Bajo y Voz
  • Juan Pablo Hermosilla, Batería y Voz.
  • Fredy Alexis, Voz.
  • Matías Vidal, Guitarra y Voz.
  • Claudio Aguayo - Guitarra.

Para bajar el disco (contamos con permiso de la banda para ceder este link)

miércoles, septiembre 27, 2006

Discos Indispensables III

RIDE HARD, RIDE FREE


Comenzando los años noventa, la escena Heavy Metal más pura se veía algo disminuida cuando MTV irrumpía con fuerza sacando al aire grupos de juguete, modas pasajeras y considerando además que ya había pasado un par de años en que las bandas emblemáticas del género no lanzaban nuevo material que nos remeciera el cogote como solía ser. Sin embargo, cuando la preocupación se respiraba en el ambiente, los reyes del cuero y el metal, de la tacha y el acero, el icono del Heavy Metal en su más pura expresión, Judas Priest, nos azota en 1990 con el tremendo disco llamado Painkiller, su trabajo número 15 entre estudios y registros en directo, lanzado por Columbia y bajo la producción de Chris Tsangarides.

El Sacerdote Judas venía rengueando y aún golpeado de las duras críticas que habían recibido sus dos discos anteriores – Turbo y Ram it Down (discazo por cierto)- sin embargo, regresaban dispuestos a retomar el sitial que en algún momento se vio amenazado por una mala racha que a cualquier grande se le puede atribuir. De esta manera la dupla de 6 cuerdas Tipton - Downing, el bajo de Hill y la voz de Halford entraron al estudio reclutando a quien sería el gran acierto y sin duda el responsable del nuevo sonido de Priest, el baterista Scott Travis, un animal, una verdadera máquina tras los tarros.

Siempre he dicho que cuando un baterista entra a un grupo este debe ser presentado como corresponde, mostrando desde el primer segundo aquello que los fans pueden esperar. Y esta no fue la excepción, apenas pones play una ráfaga de redobles, dobles bombos y platillos entran directo al cerebro diciendo te voy a moler la cabeza durante los próximos 46 minutos. Todo esto acompañado del demoledor sonido de las guitarras que nunca antes habían tenido. Así el primer corte, Painkiller, que le da el nombre al disco, deja claro que otra vez Judas daba un paso más que sus contemporáneos extendiendo el límite de una corriente que sigue manteniendo la esencia de sus raíces.

Sin dar respiro, de inmediato nos contraatacan con Hell Patrol, mi tema favorito en esta placa. Travis sigue mostrando toda su solidez y manejo técnico donde la sencillez de la base de caja y doble bombo entregan el peso suficiente para que las guitarras acompañen de manera perfecta la interpretación fantástica de Halford. El bajo, como siempre sucede en los discos de esta banda tiene un perfil menor pero por eso no menos importante, cosa que no sucede en vivo, donde el poder y peso de Judas pasa justamente por la férrea pared que impone Ian Hill en las 4 cuerdas. “Terrorize you, Pulverize you, Gonna cut to the bone as you groan and they'll paratamize you”…el mensaje es claro y preciso.

No hay lugar a interpretaciones, apenas 7 minutos fueron suficientes para afirmar que Painkiller es la gran placa de aquel año, no cabe duda que Judas Priest sigue marcando pauta después de casi 20 años de carrera en ese entonces con muchos clásicos y grandes trabajos a sus espaldas. Y simplemente no dieron tregua, la seguidilla de temas diabólicamente elegantes y destructores no se detienen ante nada, dejando el eco del choque de metales en el aire como fuertes estruendos de magnificencia. All Guns Blazing y Leather Rebel son el puente perfecto para el ataque frontal de Metal Meltdown. “Here comes the Metal Meltdown, Run for your lives, Can't stop the Metal Meltdown No-one survives”. Esa es la consigna, un disco sólo para iniciados, para quienes llevan el cuero y el metal, la tacha y el acero en las venas y el corazón.



Luego viene lo que para mi es una segunda parte, con melodías más “tranquilas” pero sin dejar de aplastar. De esta manera podemos distinguir a la gran Night Crawler, con una magistral interpretación de Mr. Halford nos indica que todo se dirige derecho al infierno, mejor no mirar hacia atrás y simplemente tener cuidado con la bestia que seguirá amenazando durante 4 temas más. Este corte tiene sin duda dos notables características, la primera es la interpretación vocal que entrega una atmósfera aterradora la cual está acompañada de juegos de guitarra y cambios de ritmo que no hacen más que armar un escenario infernal en un tema que no es precisamente violento ni rápido, pero que entrega los elemento necesarios para convertirse en un clásico del metal.

Siguiendo en la misma línea melódica viene la inquietantemente titulada Between The Hammer & The Anvil, simplemente imaginarse estar en esa situación grafica lo que el disco nos da. Todo el armamento de guitarras es espectacular, sendos solos de Downing y Tipton no hacen más que confirmar porque es considerada una de las duplas más sólidas en la historia del Heavy. Una oda a la técnica de las 6 cuerdas.

El disco continúa con Touch Of Evil, Battle Hymn y One Shot At Glory, cerrando de manera magistral, gloriosa y con elegantes toques de maldad un trabajo que fue la pauta para las grabaciones heavy metaleras de la vieja escuela en la década pasada. No cabe duda que Priest encontró la formación perfecta para entrar como los reyes que son y gritar al mundo que el Heavy Metal jamás se vería vapuleado por la presencia de banditas de juguete, seudo depresivas catapultadas por la pantalla chica. El Sacerdote es una escuela y su palabra es ley lo cual quedó impregnado en 1990 con Painkiller. Judas habló fuerte y golpeado…palabra que es verdad.


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