sábado, mayo 01, 2010

Megadeth: 20 años del hijo pródigo - Santiago, Chile 30 de abril 2010.


  • En 1990 Megadeth grabó uno de los discos de metal que resulta fundamental para la colección de un fanático de este género: Rust in Peace, una placa que nació como clásico y que por estos días la banda realiza una gira mundial regalando a la fanaticada la interpretación íntegra de su hijo pródigo como celebración de los 20 años de esta obra maestra del Thrash Metal.






Eran las 21 horas del 30 de abril cuando el Arena Santiago apaga sus luces y comienza la introducción al show que esta banda gringa tenía preparado para los más de 15 mil rockeros sedientos de Thrash. El recinto prácticamente se vino abajo cuando uno a uno los músicos se dejaron aparecer en el escenario, dando una cálida bienvenida al regreso de Dave Ellefson y una muestra de devoción a Mustaine que hace eco de una fidelidad para con la banda que viene desde aquel lejano debut en Chile en 1994 en el Estadio Chile.






Dialectic Chaos y This Day We Figth iniciaron la jornada y para que a nadie le quedaran dudas que sería una noche nostálgica, llena de clásicos, el tema encargado rematar el inicio fue In my Darkest Hour, un regalo para la línea más antigua de la hinchada, un precalentamiento para que al cabo de algunos minutos el colorín de rienda suelta al Holy War y comience la celebración de las dos décadas de Rust in Peace.




  
Los complejos solos de guitarra de Chris Broderick y Dave, bajos demoledores del retornado Ellefson, dobles bombos del oriundo de Quebec, Shawn Drover, parecían cañonazos directos al cerebro. Oxidaron las neuronas de los presentes, y el áforo simplemente se rindió a los pies del cuarteto que vio como Chile se entregó al goce y regocijo de las 9 joyas que componen este álbum, siendo quizá los momentos más emotivos las interpretaciones en bajo de Poison was the Cure y Down Patrol que se ganaron la ovación del repetable para el siempre recordado y hoy presente Dave Ellefson.






Al terminar los acordes de Rust in Peace...Polaris, se vino la machaca craneos Head Crusher, single del último disco Endgame en que Mustaine exigió que el público hiciera volar el techo del Arena coreando el estribillo. Right to go Insane dio paso a la siempre emotiva y perfecta A Tout Le Monde, cantada a capela por las miles de gargantas presentes, para rematar con la "barrabravera" Symphony of Destruction y el coro de estadio MEGADETH, MEGADETH AGUANTE MEGADETH, momento cúlmine del recital. Acá podría haberse terminado y todos felices al bar.

Pero no, había algo más Trust con su cebollera versión en español y finalmente el clásico político ochentero Peace Sells, que intercaló magistralmente Skin'O my Teeth para volver al final del Peace.







1 hora 45 aproximadamente, un clásico tras otro, no hubo tregua, sin descanso, no apto para débiles. Otra muestra más de la fidelidad e incodicionalidad del público chileno para una banda que después de casi 30 años existencia sigue entregando ese Thrash Metal genuino, sin concesiones, adornos ni parafernalia. Una mega banda con espíritu humilde y sincero.






Megadeth en Imagen y Sonido



Fotos de Megadeth en Santiago de Chile 30.04.10

sábado, abril 24, 2010

Metallica: perfección escénica pero sin alma - Santiago, 26.01.10


Ante tantos comentarios de fanatismo y euforia haré los míos dejando de lado los grados de admiración (histórica más que nada) que pueda tener respecto a Metallica, luego de su comentado y sobrevalorado paso por Chile en enero pasado.

En cuanto a la producción considero que lo positivo fue el mejor manejo en el tema del acceso y la salida, fue más ordenado, al menos que para el recital de Iron Maiden, que fue mi experiencia masiva anterior en ese recinto. Pero sigue teniendo falencias al respecto, aunque se logró un avance.

Ahora bien, ya ubicado en la cancha, seré un crítico eterno y absoluto de las subdivisiones que hacen del campo. Es una total falta de respeto al consumidor ofrecer una cancha general por un precio elevadísimo para quedar tras tres torres (de iluminación, sonido y pantalla) y tener una visual de la mitad del escenario, y por supuesto sin la opción de acercarse lo que uno quisiera para poder disfrutar mejor del espectáculo, cualquiera sea este. Es un abuso y discriminación darle la opción a quienes puedan, en este caso desembolsar 80 mil pesos para tener un acceso total a un espectáculo de calidad como este. Quizá uno podría pagar esa cantidad pero me rehuso a ser parte de semejante barbaridad y brutalidad comercial que impuso TIME 4 FUN solo en Chile, porque cuando fui a ver a AC/DC a Buenos Aires, espectáculo producido por la misma empresa, esta odiosa y elitista división no existía.

A lo anterior hay que sumarle que durante los primeros 3 temas, o sea entre 15 a 20 minutos, no se entendió absolutamente nada en cancha general, y la masa ya comenzaba a impacientarse pues era otra muestra de la poca consideración para esa parte del recinto. Por suerte después se arregló UN POCO, pues tampoco podría decir que fue impecable, excepto en la mitad del recital (one, master puppets, enter sadman, nothing else matter) y eso se notaba en la gente que de verdad, en términos generales, no prendió mucho, al menos en el sector que me encontraba, y lo digo con propiedad pues me dediqué a observar al público justamente para confirmar que no era sólo a mi a quien le sucedía.

Con relación al recital propiamente tal, es espectacular contar con una puesta de escena de ese nivel en nuestro país, somos afortunados sin duda, y cuando intentaba captar lo que sucedía en el escenario pensaba que era una lástima que AC/DC no hubiese venido a Santiago porque de verdad quienes no pudieron viajar a BS AS jamás sabrán que hay una banda girando con un show MUCHO mejor que el de Metallica, pero que de todas maneras tenemos que agradecer estar en un país en que lleguen presentaciones y mega recitales como este (y varios otros que hemos disfrutado).
Lo bueno de la banda californiana fue el set list, sin duda PURO FILETE, clásico tras clásico, Fade To Black, Figth Fire with Fire y Wiplash fueron sendas sorpresas y se agradece que toquen esos cortes que me remontan a la adolescencia, a los inicios de este camino llamado Rock and Roll, para mi lejos lo mejor junto con la potencia de la Master of Puppets. TOTALMENTE DESTACABLE.

Como corolario a mis palabras, una última reflexión: Vi a Metallica el año 1993 en el Velódromo, (en ese entonces tenía 20 años) cuando vinieron en su pick, su mejor momento, y era una banda increíble con actitud, sentimiento y porque no decirlo BOLAS GRANDES. En esta oportunidad vi a 4 músicos que hacen muy bien su pega, que tocan como máquinas, casi perfecto si no fuera por el siempre impreciso Lars Ulrich, pero se ha convertido en una banda sin alma.


martes, mayo 08, 2007

Motorhead: Sobre dosis de Rock and Roll - Santiago, Chile 02.04.07

Sencillamente fue una experiencia única, de aquellas sobredosis de rocanrol inyectadas directo a la vena que te deja imbecil desde el primer golpe de bombo, el primer acorde de guitarra y el inicio aplastante del bajo. Un combo en el hocico, una patada en la raja, eso es Motorhead, eso fue lo que recibimos durante poco más de una hora y media el 2 de mayo en el Estadio Victor Jara de Santiago.

A eso de las 7 de la tarde nos juntamos 4 amigos en casa de uno de ellos para hacer la previa a lo que se venía, unos litros de cerveza y sus dosis de risa en tubo fueron consumidas en una hora para emprender viaje al mítico recinto.

A decir verdad nunca he sido muy fanático de Motorhead pero definitivamente era un espectáculo al que había que asistir, estar frente a una leyenda como Lemmy es un oportunidad irrepetible, sobre todo pensando que años atrás pasó por Santiago sin pena ni gloria en un espectáculo con apenas 300 pelagatos. Pero esta vez fue diferente, unos 5 mil o 6 mil rockeros ávidos de potencia y poder le dieron la bienvenida a las 21 horas del 2 de mayo con la furia y cariño que caracteriza a la fanaticada local.

Lemmy Kilmister, Phil Campbell, , Mikkey Dee sacaron el freno de la aplanadora y pasaron por encima de las miles de cabezas que se azotaban al ritmo de los riffs demoledores de clásicos y temas nuevos.

Dr. Rock, abrió la noche con algunos problemas de sonido, la verdad es que había que ser bien fan del grupo para entender qué estaban tocando pues el alto volumen sumado a la mala acústica del lugar amenazaron los primeros minutos con una masa de ruido, sin embargo poco pareció importar al respetable. Luego del primer combo, vino la patá en la raja con el clásico ‘Stay Clean’que definitivamente puso a la gente a comer en la palma de la mano del legendario Lemmy.
Luego, una dosis de material nuevo, a mi parecer muy bueno, potente, lleno de furia y rocanrol. Canciones del último disco Kiss of Death e Inferno dieron paso a los desempolvados Metropolis y Over The Top. A esa altura daba la impresión de que un papá buena onda estaba dando clases a sus hijos de como comportarse en el mundillo rocanrolero, la lección era simple, júntate con tus amigotes, destapa unas cuantas cervezas y embriágate de rocanrol, y así no mas lo hicimos.

Una vez aprendida la lección, Kilmister con su estampa de rockstar se mandó quizá la parte más potente del show con una seguidilla impresionante de canciones: One Night Stand, I Got Mine, In The Name Of Tragedy, Sword Of Glory y The Chase Is Better Than The Catch del album clásico Ace Of Spades.

De ahi se vino Rosalie para entrar con toda la violencia de Sacrifice, una oda al exceso de potencia y brutalidad en este género. Ahí, la masa de cabelleras sudadas y enredadas unas con otras se dejaba empujar de lado a lado dando vida al mito que el público mapuche es de verdad el más desordenado y furioso de latinoamerica. Quedó la cagá, sobre todo cuando el maldito Dee se despachó el sólo de batería mas brutal y energético que escuchado en vivo, un derroche de maestría, dominio, fuerza y poder que podría haber disfrutado durante una hora más sin aburrirme un segundo.

Pero el merequetengue estaba lejos de terminar, una presentación echándole unas buenas puteadas a la clase política y se vino el mierdal lírico con Just ‘Cause You Got The Power, You Believe You Got the Right. Y la metralleta no se detenía, las balas cruzaban los craneos con rock ‘n roll ‘Going To Brazil, Killed By Death, y al camarín por un Jack Daniel´s luego de Iron Fist.

¿Pero quien quería descansar? ¡Vamos por más que no nos iremos ni cagando! Se vino el momento suave del espectáculo. Phil Campbell y Mikkey Dee guitarreando un blues cantado aguardentosamente por "don leyenda": Whorehouse Blues. Interpretado en una pose absolutamente despreciable, en el buen sentido de la palabra, abacanada quizá con su cigarro en la mano como si nada mas importara que pegarse una buena bluseada. Notable.

Termina el tema y en cosa de segundos nos dejan en el suelo para rematarnos a patadas y palos con Ace Of Spades y ‘Overkill. Se prenden las luces y nadie se quería ir. No había más, pero queríamos mucho más. Rocanrol hasta la muerte era la consigna (para variar). No nos quedó otra que salir del Jara, buscar a los amigotes, encontrarse con otros tantos que salían de las distintas puertas del estadio y partir a destapar las merecidas y heladas cervezas que esperaban por nosotros en algún piringundín de aquel oscuro barrio. Y así nos fue.


jueves, abril 19, 2007

Jethro Tull en Chile: El campesino lo hizo de nuevo - 18 de abril de 2007

noche, la banda escocesa de rock progresivo, Jethro Tull, se presentó por quinta vez en nuestro país y produjo lo de siempre: un público transversal tanto en edad, estilos y condición social que repletó el renovado Teatro Caupolicán con un fervor y admiración por los británicos que cumplen 40 años de carrera musical, record que podría ser compartido con muy pocos, entre ellos Los Jaivas y los Rolling Stones, claro que Jagger y compañía no pueden alardear de ser una carrera ininterrumpida.

Bueno, pero no nos desviemos, a 20 minutos del inicio del show el teatro ya lucía bastante lleno. El escenario, como siempre, denotaba la sencillez de una banda que se destaca estrictamente por lo musical dejando la parafernalia escénica de lado lo que ha sido una constante en todas las presentaciones en Chile y en su carrera en general, matizada en su primera década quizá por la excentricidad del vestuario que usaban en los sesenta - setenta.

Pasado las 21 horas se apagaron las luces e inmediatamente el respetable le da la bienvenida sincera, admirada, fanática a Ian Anderson y a su eterno compañero de las 6 cuerdas, Martin Lancelot Barre, quienes abren con el espléndido blues ‘Someday The Sun Won’t Shine For You’ corte del álbum debut de Jethro Tull, “This Was” en el ya lejano 1968. Fue un comienzo melancólico, lleno de recuerdos y magistralmente interpretado en una muestra que nos depararía un recital altamente acústico.

Luego un clásico por donde se escuche, un tema que la verdad no esperaba disfrutar esa noche, uno de mis favoritos por cierto. Gatillaron con la exquisita Living in The Past, tema de 1972 perteneciente al disco homónimo. Claro que habría preferido la versión mas dura, de esas que uno suele encontrar en las desempolvadas imágenes en DVD con recitales de hace 30 años atrás, pero esta no le quitó ningún mérito a la emoción que se imprime en cada nota. Además era la tónica de esta presentación.

A continuación la etapa más campestre de la banda con Songs From The Wood y ‘Jack In The Green, rematando con el corte que da nombre a uno de los discos mas intensos de su carrera la notable Thick as a Brick. A estas alturas el Caupolicán se venía abajo, la gente aplaudiendo de pie y todo el recato se perdió para dar rienda suelta a una fanaticada fiel a unos de los músicos de rock más respetables de la historia contemporánea como los es Ian Anderson.

La etapa jazz con el corte Bouree para dar paso a un sueño dulce con Sweet Dream otro excelente desempolvado del año 1969, que sirvió de aperitivo a una instrumental claramente hecha para el lucimiento de los rockerísimos rifs de Barre quien formando un dueto espectacular con la violinista norteamericana, Anne Marie Calhoun, hicieron gala de solos en conjunto y conversaciones de cuerdas acompañados de manera sólida y perfectas por hermosas y complejas figuras musicales de Doane Perry tras la batería, John O’ Hara en los teclados y David Goodier en el bajo, quienes parecían ser la más sólida defensa de cualquier equipo de futbol inglés dando la tranquilidad para el lucimiento limpio e impecable de sus delanteros.


Hora de Superclásico

“Ahora vamos a tocar la canción más famosa de nuestra carrera” dijo Anderson, y comenzaron a sonar las reestructuradas notas para la versión 2007 de ‘Aqualung’, en una onda súper sinfónica y una suavidad desconocida si la comparamos con la fuerza que despliega la versión original o con el recuerdo que me trae la interpretación que hizo Anderson con su banda de apoyo en la gira solista del 2005 en el Court Central, que habría hecho temblar a la banda de heavy metal más extrema, así y todo el auditorio, una vez más, se conmovió y no quedó otra que aplaudir a rabiar y de pie semejante obra de arte.


Un tema hecho para el musical “Amor sin Barreras” llamado America hizo de bajativo al plato principal para luego rematar con My God, tema del disco de 1973, Aqualang, placa que ha entregado la mayor cantidad de clásicos en la historia de la banda y que en su edición remasterizada cuenta además con una interesante entrevista a Ian Anderson.

El público a estas alturas estaba absolutamente entregado y rendido a los pies de la banda, que si bien, en esta oportunidad presentó un sonido de menor calidad que en otras ocasiones, no opacó en lo absoluto la atmósfera ni la complicidad entre músicos y oyentes. Una química como pocas considerando la transversalidad y la diferencia de estilos entre el público que en definitiva se unen bajo una sola bandera, la del campesino Jethro Tull.

Una vez en que la comunicación era inquebrantable se vino la última parte del espectáculo, se dejó caer un hit de los años ochenta Budapest del disco “Crest Of A Knave”, álbum con que ganaron el Grammy en 1988, compitiendo entre otros con Metallica que en esa época rompía culos. De ahí a la recta final con un TE-MA-ZO, una especie de bis en el que el público enloquece y agradece con creces poder escuchar algo más. O´Hara comienza a digitar sus primeras teclas e introduce ese himno tremendo llamado ‘Locomotive Breath’, perteneciente también al Living in the Past con el cual comenzaban a despedir el idilio amoroso que duró casi dos horas y que para efectos del respetable se podría haber extendido fácilmente el doble de la jornada. Señor Anderson, venga cuando quiera, será siempre bienvenido.

Nota a parte es la diferencia que marcó la productora del evento, Océano, al menos a mi nunca me había tocado poder disfrutar de una cerveza helada comprada en el mismo recinto, y vaya que se hace grato estar frente a una gran banda de rock acompañado de los amigos y matizando todo ese cuadro con una, otra y la última cerveza antes que termine el recital. Felicitaciones por eso.

Luego caminamos directo al bar por las últimas....ehhh 4 botellas de litro. ¡¡Salud por Jethro y el Rocanrol!!